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miércoles, 19 de junio de 2013

33 garabatos olvidados

    Alguna vez te escribí un libro. Era pequeño, de 33 capítulos independientes que al final se entrecruzaban todos entre sí, siendo tu persona el punto referente a todos ellos. Tú te quedaste con el rollo redactado y editado, ya con correcciones y letra legible, yo ahora he perdido el manuscrito original, el cual se componía por notas, post its, servilletas y pedazos de papel reciclado que encontraba por ahí. Pero no lo encuentro.
    Sólo digitalicé un setenta por ciento de ello, no sé en qué estaba pensando. Ahora me doy cuenta de que cuando uno se encuentra enamorado llega a hacer cosas pendejas, impulsivas y sin pensarlas, pero muchas de esas cosas han sido lo mejor que mi ser ha podido crear. No encuentro el manuscrito, carajo, justo ahora que se  iba a publicar.

domingo, 8 de julio de 2012

Garabato #26 (Brevedad)

La brevedad es un tres reflejado en un pestañeo, una U que se forma en cada ojo que cierras.

1. Dicen que vivo en un valle,
el espacio donde me dedico a redescubrirte.
                                                                            Yo, sólo sonrío ante eso.

2. Más bien, todo esto parece un lago:
un albergue inmenso de silencios que suspiro
y un montón de recuerdos que fluyen en el. 

3. Como la saliva, que
                                     es el residuo del
                                                                 beso que perdura. 


miércoles, 4 de julio de 2012

Garabato #23 (Soy el vuelo/Lienzo)

                                                        Escucho tu voz
resuena la flor
 suena,
mira de reojo,
                                                         la imagen llana
se plantea entre 
nosotros,
ardo en fuego.

Hablamos con los                                                    
 dedos,
                  en el cielo,
Dios; Soy el vuelo
y este es
mi territorio.

Corramos, sigamos                                                
en el lienzo,
desde 
                           el comienzo;
ardo de nuevo.
                                           


miércoles, 27 de junio de 2012

Garabato #21 (Moi non plus)

    Eres mi musa, la más elemental de mis presencias. Abarcas mi entorno en un baile que persiste, que bailas y no entiendes del todo.
    Sales a bailar, la pista es completamente tuya. Vas perdiendo el control que alguna vez pensaste llegar a tener. Mírame fijamente, te amo y ya. 
    «¿Quién?», dice tu sonrisa. «Es él», dice tu boca. Eres mi musa, la energía de mis dedos, el universo de mis sesos. Seguimos bailando, es la canción que amo y la que no conoces, esto es el living, esto es el llano de los enamorados danzantes.
    La pieza continúa. Bailamos, dáte cuenta de mi torpeza, mi miedo y el ridículo que estoy dispuesto a hacer sólo para ti. ¿Entiendes que te amo, que te amo y ya? No necesitamos el «mucho», el «muchísimo». Te amo, te amo como tú a mi, como nadie ama.
    «Je t'aime... moi non plus». No es tampoco: te amo y ya.

Garabato #20 (Un minuto)

Abre la puerta. Tal vez me encuentres, tal vez ya no. Tal vez esta sea la carta que no quieres leer. Mejor no. Escribo esta nota para que sigas instrucciones y llegues al final del drama que empiezas a pensar. Abre el sobre, abre los ojos y, por último, abre el espacio. No. Ésto no será lo último. Espera un poco más. Quiero que hoy me encuentres entre el agua de la llave, entre el aire que suspiras y el eco de tu voz. Hazlo, llénate de mi. Hoy no puedo estar frente a ti. Abreme, soy Jorge. Abreme y cierra este acongojo, descubreme despacio. Respira y exhala lentamente. Sentirás el silencio de mi mirada mientras el puño de mis desgracias se desvanece entre el viento, viento que se esfuma en cuanto sigues estas instrucciones para robarte un minuto de tu tiempo. Perdón.

martes, 26 de junio de 2012

Garabato #19 (Credulidad)

Siempre espero verte ahí
en la misma parada del camión
dándome la espalda
infinito fluir.

La esperanza de cada día,
ilusión penosa de lo que no ocurre: alusinación
Voltéo: miro: mormuro tu nombre
Sonrío tu nombre,
mi mesa de discusión  

Añado fantasías a
las visiones bajo los párpados,
ocurrencias desesperadas
de aquel día que no llegó:
Credulidad

Espero verte ahí
parada dándome la espalda
sin que me veas,
sin que baje por ti.





jueves, 21 de junio de 2012

Garabato #17 (Arrullo)

    Hoy quiero que llegue la noche. Sé que cuando tanto deseo la llegada de ésta es para estar en casa, tranquilo, leyendo, pero hoy sólo deseo verte dormir.
    Quiero ser yo quien te acueste esta noche, con un beso en la frente y un te amo especial. Quiero cuidarte y sentirte tranquila ante mi, en un acto de posesión natural y sumamente necesario.
    He sentido esta necesidad tremenda de consentirte, mimarte, hacerte sentir una reina que posee un sin fin de riquezas no-materiales.
    Te contaré el cuento que me pidas, te daré los besos que tú me digas y te cuidaré en los sueños que tengas.
    Escucha el último murmullo, soy yo tu único arrullo.

Garabato #15 (Eyes Open)

Añoro besarte.
Añoro besarte en la noche.
En la noche quiero cuidarte.
Quiero quedarme y morir.

Adoro el silencio.
El silencio que engendramos al momento.
Momento en que nace el comienzo.
Un comienzo de dulce fricción.

Muero por tus pechos.
Hermosos.
                 Chiquitos.
                                Tus pechos.
Un paladar ahogado en éxtasis.

Sueño con el ruido.
El ruido que surge del acto.
Gemidos.
               Rasguños.
                             

El placer de que seas
                                para mi.

Cierro los ojos.

sábado, 16 de junio de 2012

Garabato #13 (Guanajuato)

    Quise voltear a ver el mundo y te vi. Era de suponer que encontraría algo hermoso entre todo ese destrozo que se llama vida, sí. Te vi: Cegada entre amapolas y deseosa de caricias con aromas y un poco más, un latido más que te enviase la respuesta que buscabas entre risas y olas, entre tanto cuchicheo capital.
    Quise saludarte aquella tarde y tú a mí. Había pasado algo entre los sonetos que yo vomitaba y pastillas que tragabas, un momento de reserva que se anteponía a mis manifiestos en las nuevas revistas y a las sillas en las que llorabas, un saludo que era la unión de dos iguales sinfonías.
    Quise alcanzarte y me fui. Viaje hasta la vieja ciudad colonial para encontrarme con la chica de la mirada penetrante, la que salía a capturar momentos con la más ambiciosa intención. Viajé, fumé, llegué, fumé, esperé y esperé en la ansiedad y la tensión. El momento más extenso era también el más intenso: todo con la urgente necesidad de amarte.  
    Quise tranquilizarme y el tiempo era un infinito abismo de ansiedad. Llegabas tarde y la cajetilla no tardaba en llegar hasta el final, pero el final no figuraba aún, era el comienzo, el seguimiento del comienzo que apenas empezaba a figurar. 
    Quise y lo hice: pensé que no llegaría, que se largaría toda intención con un mensaje de texto, sin un solo beso, sin una jodida oportunidad de mostrarte todo lo que en mí cabía. La ansiedad ha sido siempre prefabricada, consolidada y ejecutada para mi malestar y ésta claramente podría ser la más delicada: el producto del silencio. 
    Quise voltear a ver el mundo y te vi. Era de suponer que encontraría algo hermoso entre todo ese destrozo que se llama vida, sí. Te vi: Llena de maletas y de un gran retraso, en tu boca una paleta y en mi pensamiento un tímido abrazo, era lo que pasaba pero no sólo eso. Pasaba que llegabas, que me saludabas y me encontrabas fuera de lugar, fuera de foco. Intentabas disculparte mientras yo te perdonaba y callaba, a la vez, con un solo beso.   

miércoles, 13 de junio de 2012

Garabato #11 (Suspiros para los días de la vida)

    Aparentemente pasa poca cosa: días de cumplimiento rutinario, huracanes primerizos y charlatanería política de toda la vida. 
    En mi día a día existe una esperanza, una visualización fantasiosa llena de deseo, en donde nos hablamos de frente y hemos alcanzado la más añorada de las recompensas.
    Aparentemente el mundo da vuelta una y otra vez, siendo él mismo, girando y girando para revolver la otredad de la naturaleza humana y su relevancia posmoderna.
    Aparentemente sigo siendo el mismo, con las mismas actitudes y aptitudes, con las mismas canciones y las nuevas aficiones que, al fin de cuentas, pueden ser redundantes; pero algo más sucede, un acontecimiento imperceptible por la indiferencia diaria, un aumento desmedido que se expande peligrosamente. 
    Hay algo en ti que aún no puedo explicar, una reacción o instrucción que parece estrictamente proclamada para ser, yo, el firme receptor y poseedor de dicha incertidumbre.
    Aparentemente el día se disuelve sin haber cumplido su objetivo en mi alcance, pero mi alcance se ha sobrepasado y apresurado a contradecir las palabras antes citadas. No todo es lo que aparenta y lo digo por la reacción, esa reacción que se crea en mi ser hacia el tuyo, la cual colectivamente se denomina amor y que, sorpresivamente, se desborda cuando tú me abordas. 
    Tu amor me obliga a quebrantar todos esos ciclos que respiro, sustituyéndolos por un enorme aire formado por suspiros que nacieron por mi causa.

sábado, 2 de junio de 2012

Garabato #10 (Sabernos estando)

    Háblame de tus sueños, de lo que acontece en tu mente cada que te acuerdas del cielo. Dime qué sientes cuando bebes un poco de agua, cuando el silencio es llano, cuando cierras los ojos. He estado sentado y pensativo desde que me desperté, ensamblando esbozos en donde tu mirada encaja y penetra con un feeling de posesión necesario, un requerimiento más que urgente en el que bailamos los dos.
    Cuéntame qué vez en el reflejo de la noche, qué es lo que sucede en tus pensamientos de ducha diaria, qué es lo que deseas más en este momento. Quiero saberlo, quiero saberlo todo, saber de ti, saber explicar y saber razonar tu existencia de principio a fin. Quiero que el momento dure y que no dudes en alargarlo aun más.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Garabato #9 (Correcciones)

Encontré tu sonrisa. Corrección: Encontré tus sonrisas. Corrección: Encontré un frasco con tus sonrisas. Corrección: Encontré unos frascos con tus sonrisas. Corrección: Encontré una guarnición de tus sonrisas. Corrección: Tengo una guarnición de tus sonrisas. Corrección: Tengo una guarnición de tus sonrisas en mi alacena. Corrección: Tengo una gran guarnición de tus sonrisas en mi alacena. Corrección: Tengo una enorme guarnición de tus sonrisas en mi alacena. Corrección: Tengo una enorme guarnición de tus sonrisas en mis alacenas. Corrección: Tengo una enorme guarnición de tus sonrisas en mi cocina. Corrección: Tengo un almacén lleno de tus sonrisas. Corrección:Tengo un almacén lleno de tus risas y sonrisas. Corrección: Soy un dependiente de tus risas y sonrisas. Corrección: Soy un esclavo de tus risas y sonrisas. Corrección: Soy un esclavo de tus sonrisas. Corrección: Soy un esclavo. Corrección: Soy tu esclavo. Corrección: Tienes mi vida.

lunes, 28 de mayo de 2012

Garabato # 7 (Inside)

A veces creo que te deprimo, que soy la base de todas esas cosas que, por hoy, te entristecen y te arrastran de nuevo a esos oscuros terrenos en los que ya has habitado. Soy una de esas personillas que caminan por ahí, de las que hacen bulto con la masa colectiva, una de esas personillas que vagan indiferentes e imperceptibles para los demás. 
    A veces —la mayoría del tiempo—, no puedo conmigo mismo, con mi volubilidad y mis arranques de molestia, con mis acciones llenas de impulso y con mi resentimiento infantil. Esas son la mayoría de las razones por las que la gente me evita, me ignora y se hacen a un lado. Esas son las razones por las que evito a la gente, la ignoro y me hago a un lado. Un bonito dilema.
    A veces creo que nadie me salvará y que nadie tiene la obligación de hacerlo. Me encierro en mi habitación, escucho música y escribo una prosa tan horrenda que me deprime aún más. Soy la isla que se aleja cada vez más del continente, la que sufre por la colectiva pangea, la que algún día se hundirá.

sábado, 26 de mayo de 2012

Garabato #6 (Soñar contigo)

Últimamente he añadido un sueño más a la lista de mis sueños recurrentes, esos que reproduzco una y otra vez como especie de videoclips, que mi mente ingenia y edita con todas esas cosas tuyas que tanto pienso y recuerdo. Digo que he añadido uno más porque te digo, tengo una lista de éstos que van apareciendo recurrentemente cuando el sueño me atrapa.
    No detallaré el sueño porque creo que es mejor contártelo de frente, más sin embargo, opté por redactar estas palabras como una especie de bitácora en la que, la lista de los sueños recurrentes, añade uno más, siendo tú la gran poseedora de los sueños recurrentes que más me gustan.
    Contigo he vivido cosas que jamás pensé pasar, y vaya, redacto esto porque la mayoría de mis sueños recurrentes eran especie de películas de Jean-Luc Godard mezcladas con un ambiente gris y lúgubre latinoamericano. Pero, en cambio, los sueños recurrentes que me brinda tu existencia son una especie de shortfilms independientes en los que, a pesar de las extrañas historias de amor que existen en el mundo, la de nosotros siempre será la más excéntrica y jodidamente romántica.

jueves, 24 de mayo de 2012

Garabato #5 (Calor vespertino)

Te he comentado alguna vez, ¿cómo es que te imagino cuando hace muchísimo calor y uso transporte público? Independientemente de la respuesta que me des, aquí escribo lo que acontece:
    Sucede que en cada fantasía que procreo y regenero estás siempre de la misma forma: delicados pies desnudos, contrastantes a la acera, y llevas puesto uno de esos vestiditos que tienes y que, cuando usas, tus hombros quedan al descubierto, en un acto pleno de seducción meramente desgarrador. Esa es tu apariencia y tu acto se resume en una mirada fulminante que me observa y crece, que penetra hasta la más remota de mis células, lográndo que mi cuerpo no pierda el calor que ya he cogido con el sol y que, entonces, me adentra a un circulo recíproco de miradas hasta ti. Soy ahora también un observador. Soy el receptor y generador del calor más necesario.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Garabato #4 (Susurros)

¿Has escuchado ruidos extraños que parecen salir de las paredes? Creo que hay algo de esto en mi cuarto pero nunca le había puesto demasiada atención.
    No sé, a ciencia cierta, cuándo fue que me acostumbré a vivir con todos esos ruidos que parecen cuchicheos y susurros, repito, nunca puse suficiente antención.
    Hay veces en las que la inmensidad de mi mente se llena hasta el tope de ti y, con cosas tan sencillas y presentes, no me entero de muchos detalles pero lo he comenzado a escuchar.
    Todo comenzó un día de esos en los que discutimos y suelo apagar cada aparato electrónico que me rodea, quedando en completa oscuridad y un hermoso silencio. Parece estar todo mejor, todo más tranquilo, hasta que de pronto me doy cuenta de las frases y quejidos que parecen ser el ambiental silencio de mi habitación.
    Pienso que, en cierto sentido, sólo he creído en los fantasmas a la hora de leer a Julito, pero fue lo primero que se plantó en mi mente esa vez y lo vuelvo a recordar, todo está ahí, entre pensamientos de personas que se escabullen entre rincones y cadenas, que se arrastran sin cesar encima de mi techo.
    Nunca he sido cobarde en cuanto a ese tipo de hechos, más bien, tiendo a ser más miedoso de situaciones casuales en la vida humana: lo que me llevó a quedárme esa noche con los ojos abiertos para intentar descubrir patrones musicales. No puedo evitar ser una presa de la tranquilidad de la oscuridad, como tampoco puedo alterarme cuando pienso que, en mi habitación, se escuchen pláticas incoherentes y gemidos soportables mientras yo caigo, una vez más, dormido.

sábado, 19 de mayo de 2012

Garabato #29 (Todo comenzó con un cigarrillo mal opıpuǝɔuǝ)

˙oıuɯosuı oƃuǝʇ 'ǝɯɐuópɹǝd ˙sɐɹqɐlɐd sɐʇuɐʇ ǝp énb ɹod lǝ ɹǝpuǝɹdɯoɔ ǝp lıɔíɟıp uúɐ ɐǝs 'sɐɯɹoɟ sɐpoʇ ǝp 'ʎ olɹǝǝl lıɔíɟıp sáɯ ɐǝs 'souǝɯ lɐ 'ǝnb ɐɹɐd oʇsǝ oǝʇloʌ sǝuoısıɔǝp sıɯ ǝp ɐʇuoʇ sáɯ ɐl uǝ 'ollǝ ǝp ǝʇuǝıɔsuoɔ ʎos ʎ osǝ uoɔ ɐʇsɐq ou 'ou oɹǝd ˙lɐqɹǝʌ oʇıɯóʌ ɐ ɹoqɐs uoɔ sɐuısoloƃ ǝʇuǝ ɐɹnƃıɟ ǝs ǝnb ɐɯsıɯ ɐpıʌ ɐl ʎ sɐuıɹɐlıɐq uǝɔǝɹɐd ǝnb soʇuǝl soʇuǝıɯıʌoɯ ǝɹʇuǝ 'ɐzılınbuɐɹʇ ǝɯ ʎ ɐʇuǝsǝɹd ǝs ǝnb 'ɐuıʇuǝdǝɹ uóıɔɐuıɔnlɐ ɐl ǝp ɐpıuǝʌuǝıq ɐl ʎ ǝɥɔou ɐʇɹɐnɔ ɐun ǝp ozuǝıɯoɔ lǝ ǝɹʇuǝ :oƃıs ínbɐ ʎ 'sǝqɐs ol ɐʎ osǝ oɹǝd 'ǝʇɹǝʌ ǝp pɐpısǝɔǝu ɐun ɐʇǝınbuı ǝɯ ˙sǝlɐɹnʇɐu solloɹqɯǝ ʎ sɐǝpı ǝp oɾıʇloʌǝɹ oʇuɐʇ ǝɹʇuǝ ɐpıpɹǝd ɐpɐɹıɯ ɐl ʎ sɐpɐʇɐlıp sɐlıdnd sɐl oƃuǝʇ ˙ɐǝpoɹ ǝɯ ǝnb ol opoʇ uǝ ɐsɐd ǝnb ol sǝ énb ɹǝqɐs uıs sɐíp sop ʎ ɹıɯɹop uıs sǝɥɔou sǝɹʇ oʌǝll ˙ɐıɹɐuıʇnɹ ɐñɐɹƃıɯ ɐl ɹɐlıɯısɐ ɐɹɐd 'sɐuıɹıdsɐ ʎ ǝʌɐll ɐl ǝp ɐnƃɐ ǝp ɐpnʎɐ uoɔ sɐpɐsɐd ʎ sɐpɐƃɐɹʇ ɹǝs ɐɹɐd '(ɐllǝʇoq ǝp ollǝnɔ lǝp oldɯǝɾǝ oɹɐlɔ un uǝ) ɐʇuɐƃɹɐƃ ɐl uǝ uɐɹoʇɐ ǝs ʎ ǝʇuǝɯ ıɯ ǝp uɐʇoɹq ǝnb sɐɹqɐlɐd ǝp oɾnlɟ lǝ uoɔ oƃısoɹd 'osǝ opɐɹɐlɔɐ opuǝıqɐɥ 'sǝnd ísɐ ˙ollǝ ɹod ɹɐʇıɔsns uɐpǝnd ǝs ǝnb sɐıɔuǝnɔǝsuoɔ sɐl 'ǝʇuǝɯǝldɯıs 'o ǝɯɹǝǝl lɐ sɐƃuǝʇ ǝnb uóıɔɔɐǝɹ ɐl ɹod áɹǝs '—lɐɹǝʇıl oʇıqɯá oʇɔıɹʇsǝ ns uǝ lɐɯ ǝsɐpuéıʇuǝ— lɐɯ sɐɹʇuǝnɔuǝ ǝɯ soʇsǝ ǝp ɐíp un ís ǝnb 'ǝʇuǝpnɹd ʎ ɐʇuǝʇɐ sáɯ ɐɹǝuɐɯ ɐl ǝp ɹǝqɐs ǝʇɹǝɔɐɥ sǝ 'ɐɟɐɹƃóuɐɔǝɯ pɐpǝısuɐ uoɔ ǝɹƃıʇ un ǝp sɐɹɹɐƃ sɐl ɐ ɹɐlıɯıs ɐɯɹoɟ ɐun ǝp uǝsod ǝs souɐɯ sıɯ ʎ ollıɹɹɐƃıɔ un ɐpuǝɹd 'ǝɥɔou ɐʇsǝ uóllıs ıɯ uǝ ǝʇuǝıs ǝɯ ǝnb ǝp oɥɔǝɥ lǝ 'ǝʇuǝɯɐɹǝɯıɹd ˙lɐıɔuǝʇsıxǝ ɐɹıʇuǝɯ ɐl ǝp zíɐɹ ɐl ʎ oqɹǝʌ ǝdɹoʇ ıɯ ǝp ǝʇuǝnɟ ɐl :ǝɾɐnƃuǝl ıɯ ɐ sopıɔnpɐɹʇ soıɹɐuıq soƃıpóɔ ǝp ɐʇuǝɯılɐ ǝs ǝnb 'opunɯ nʇ uǝ uɐɹıƃ ǝnb sɐsoɔ ǝp uıɟ uıs lɐ ɐzılɐǝpı ǝs ǝnb 'ɹɐzɐ ǝp ɐsolnqǝu pɐpısǝɔǝu ɐun oƃuǝʇ

miércoles, 16 de mayo de 2012

Garabato #30 (En calzones)

01:25 a.m.
Esperé hasta esa hora para callárme la boca. Sé que puede parecer muy prejuicioso, pero a lo que me refiero, es al hecho de callarme de una vez por todas esas innecesarias acciones que ocupan mis días. ¿Qué pasa que no paso en lo que, según había trazado, era mi paso? No lo encuentro, tanto en la pila de libros que se acomoda en mi cabecera como tampoco en la fila de tiempos perdidos que tanto pospongo. 
   Esperé hasta esta hora para golpeárme el impulso. Sé que puede parecer muy tarde, pero a lo que me refiero, es al hecho de dañarme de una vez por todas esas intolerables palabras que ahogo en el cajón. ¿Qué sueño no duermo lo que, según había dormido, era mi sueño? No lo siento, tanto en los pensamientos que nadan en mi cabeza como tampoco en el frasco de anhelos pospuestos que tanto atesoro.
01:34a.m.

martes, 8 de mayo de 2012

Garabato # 31 (Escapando hacia ti)

Entre tanto proyecto final escolar no he podido emprendérme en cosas como la escritura y la literatura, más sin embargo, el tiempo que le dedicaba a estas actividades ahora lo dedico a dormir. Dormir ahora es una de mis prioridades, tanto por el enorme cansancio —sobre todo ocular— que dejan dichos proyectos, así como el calor de Monterrey y la enorme necesidad de ti que siempre me habita. 
    Cuando duermo no hay limitantes, ni temporales ni geográficas, mucho menos las escolares. Dormir es ese vicio recurrente del que todo humano depende, es la salida a las responsabilidades y la toma de lo deseado, en mi caso: tú.
    No mentiré diciendo que de los múltiples sueños que tengo cada noche apenas si recuerdo unos cuantos, pero estoy más que seguro que en todos, y cada uno de ellos estás presente, como el sol que me ilumina, ese sol que adoro y del que dependo, en cada uno de sus complejos resplandores de los cuales, siempre, me dejo llevar hasta a la insolación que busco y encuentro cada noche. 
    Con el simple hecho de apagar las luces y dejar que los fluidos químicos de mi cabeza hagan su trabajo, añadiendo entonces  las seis letras de tu nombre que viajan en mi cuerpo, consigo tenerte, tenerte tan libremente hasta que suena la alarma de las nueve de la mañana.