Por cada vereda que camino voy buscando tu rostro. Miro, pestañeo y volteo a todos lados, en un proceso que se va repitiendo y, es que, perdóname, te estoy buscando en las calles. No puedo evitarlo, hacerlo no me tendría más contento ni mucho menos. Trabajo arduamente tratando de absorber nuevamente la pequeña chispa de tu mirada, la cegadora, la que me mantiene fuera de este mundo tan mío, tan gris y ambiguo donde todo tiene total indiferencia. He quedado desempleado por recorrer siempre las calles con esmero, conté los pasos desde tu casa hasta la mía y no te encuentro, en las calles, no te veo sino hasta en las noches en que cierro la puerta de mi hogar.
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lunes, 10 de diciembre de 2012
lunes, 27 de agosto de 2012
Cámara lenta
"...y ver el límite
en que tu rostro conserva
su figura
de adolescente
su figura
de adolescente
perpetuo".
en que tu rostro conserva
su figura
de adolescente
su figura
de adolescente
perpetuo".
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Arturo,
autismo y tijeras,
bitacora,
curando la melancolia,
deseos que vienen tras apagar la lampara del buro
martes, 29 de mayo de 2012
miércoles, 12 de octubre de 2011
Admisiones en el diván
Admito que miento
cuando hablo de mi,
de mi bienestar.
Admito que miento
para hacerte sonrerir,
en las noches,
que preguntas por mi
buscando la paz.
Te digo que que todo va
en un singular manera
de pasar los días,
mientras el día no
pasa sino con angustia
y canciones tristes
que me acercan,
que me alejan,
todo en un mar
de respuestas muertas,
que flotan, que callan.
Admito que miento
cuando hablo de mi,
de la prosa que carcome,
del arido del sueño
en el que vivo
y de la ansiedad que
cubro con un libro.
Olvido decirte que muero,
que sufro en silencios,
que soy dependiente
de nicotina y smog
para tratar de sonrerir,
que te busco en parques
y vitrinas grandes
en donde jamás has estado.
Admito que miento
todas las noches,
en la gravedad de
mis ataques,
en la caída que
te oculto.
cuando hablo de mi,
de mi bienestar.
Admito que miento
para hacerte sonrerir,
en las noches,
que preguntas por mi
buscando la paz.
Te digo que que todo va
en un singular manera
de pasar los días,
mientras el día no
pasa sino con angustia
y canciones tristes
que me acercan,
que me alejan,
todo en un mar
de respuestas muertas,
que flotan, que callan.
Admito que miento
cuando hablo de mi,
de la prosa que carcome,
del arido del sueño
en el que vivo
y de la ansiedad que
cubro con un libro.
Olvido decirte que muero,
que sufro en silencios,
que soy dependiente
de nicotina y smog
para tratar de sonrerir,
que te busco en parques
y vitrinas grandes
en donde jamás has estado.
Admito que miento
todas las noches,
en la gravedad de
mis ataques,
en la caída que
te oculto.
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