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viernes, 8 de febrero de 2013

"Taberneros"

Puedes ver que a duras penas logro mantenerme entero
puedes ver que lo que hice ya, no puedo deshacerlo
yo creí que lo nuestro era infinito como la arena
ahora se que lo único inagotable es, esta insoportable pena.

Ya se fue mi amor lo sentí marchar
esta noche me voy a emborrachar
voy a emborrachar, lo sentí marchar
ya se fue mi amor, ya no volverá.

Quisiera y no quisiera, son dos cosas diferentes
quisiera que me quisieras
y yo no quisiera quererte
pero en vida no suele ocurrir lo que uno quiere que ocurra
y tu te fuiste detestandome y yo
hoy te quiero mas que nunca.

Ya se fue mi amor lo sentí marchar
esta noche me voy a emborrachar
voy a emborrachar, lo sentí marchar
ya se fue mi amor, ya no volverá.

Hoy soñé que te tenia otra vez entre mis brazos
de saber que no era mas que un sueño, no me habría despertado
así que si hoy amaneces, y los pies te están doliendo
es porque estuviste toda la noche, Caminando por mis sueños...

Ya se fue mi amor lo sentí marchar
esta noche me voy a emborrachar
voy a emborrachar, lo sentí marchar
ya se fue mi amor, ya no volverá.

Tengo ya que despedirme
porque las fuerzas me fallan
y las pocas que me quedan
son para curar mi Alma
que enfermo cuando perdí
lo mas precioso que tuve
dime pensaras solamente un poco en mi
cuando mires el Montduverr.

Ya se fue mi amor lo sentí marchar
esta noche me voy a emborrachar
voy a emborrachar, lo sentí marchar
ya se fue mi amor, ya no volverá.

Si dices dame tu corazón
me lo arranco y te lo doy
pero yo digo Amor quédate
y tu me respondes me voy, me voy, me voy.


martes, 6 de noviembre de 2012

Estoy casi seguro de que el comienzo de esta corrida fue el final de aquella tortura

    «Son las ocho con catorce minutos y mi voluntad sigue siendo tan pequeña como ayer»... «¿Cuántos minutos han abarcado las ocho con catorce en mi cabeza, cuánto más durará este eco?»...
«Sería extraordinario, si, verdaderamente extra-ordinario el hecho de que alguien ajeno a mi, o a ella, bajara desde el cielo y me indicara el camino que sigue después de las ocho catorce»...«Eso es un Deux ex Machina»... «No recuerdo su nombre, ella no es la de la imagen en mi cabeza»... «La palabra Puzzle reluce en mi frente cada que me veo al espejo en las mañanas»...
    «¿Dónde quedaron sus gemidos, serán esclavos del viento?, ¿del tiempo?, ¿de las ocho con catorce?»... «Se fue»...
    «No entiendo el sonido que deberían figurar sus labios, qué querrá decir?, ¿estará diciéndome que se encariñó ya?»... «Soy el fruto del miedo consecuente de mis actos impulsivos»...
    «Ocho con catorce»... «Sólo recuerdo otra cogida como esta, sólo una y fue con otra, con la de la imagen en mi mente»... «¿Quién soy?»... «Sus leves llantos resonaron en la habitación hasta lograr fundirse en las heridas que dejaron las uñas de la otra mujer en mi piel»... «Ella es otra»... «¿Quién soy?»... «Ocho con catorce»... «Al terminar se posó en mi pecho cariñosamente para, después, comenzar a detallarme su vida tras el vaivén de mis pulmones»... «¿Qué quiere de mi, qué hice para merecer esto?»... «Mi mente me está ganando, ya no veo a esta chica, la que se supone que está aquí, es aquella, la otra: cabello rizado, olor a fresa»... «¿Ocho y cuánto?»...
    «Ocho con catorce»... «Si, ella fue la que me sodomizó, la china»... «Había látigos en el buró, la luz era roja»... «Ocho con catorce»... «Su piel blanca captaba mi atención, sus pechos pequeños brillaban bajo los reflejos de mi lujuria, su vagina sonreía»... «Me dolió»... «Quiero más, más, por favor»... «Lo merezco»... «Ella planchó su cabello y después siguió hasta mi para quemarme delicadamente en los muslos»...  
    «Ahora me llamo Elisa y jamás te enamorarás de mi»... «Prepárate, son las ocho con catorce».

martes, 20 de septiembre de 2011

Lo amargo

La alarma del celular sonó con la tonada de siempre, con ese sonido que caracterizaba el fin de los sueños que solamente ocurrían en agosto, y de los cuales, Susy dependía de una manera casi existencial. Como siempre era costumbre al reaccionar a la alarma, Susy dejaba que el sonido siguiera sonando, como una especie de asegurar no quedarse nuevamente dormida, simplemente un refuerzo del que sabía, jamás tendría que depender, pero sencillamente lo había agregado a esa rutina.

El reloj marcaba una hora errónea que relampagueaba, anunciando un corte nocturno de electricidad: una completa anormalidad, pensó sarcásticamente Susy, para hacerse sentir un poco más despierta. Abría y cerraba los ojos con rapidez, con un silencio de fondo en el que el chocar de los parpados parecía un aplaudir en su recámara, un eco de felicidad, todo esto en cuanto a que bajo las sabanas, se acomodaba el calcetín que siempre huía de su pie derecho. Lentamente y sin apuros, sacó la mano izquierda de las sabanas para dar paso a su delgado brazo, que se alargaba hasta el celular, que seguía timbrando y acariciando con las ondas sonoras el lánguido y pálido brazo de Susy en la oscuridad, un movimiento sumamente delicado para quien encontrara la escena en una película muda de los años veinte. Apagando la alarma y buscando a tientas el pequeño botón de la lampara (que siempre lograba escabullirse en éstas ocasiones), Susy llegaba a encenderla siempre alargando su cuerpo de la misma manera, con unos cuantos crujidos de huesos tras el acto y añadiéndole al silencio habitacional algo de ritmo, para entonces cerrar los ojos y sentir la iluminación artificial de 60 watts, en un mar rojizo que traspasaba el parpado y así, dar por terminada tranquilidad de la oscuridad.

Ahí estaba una vez más, a la orilla de la cama con unos cabellos que parecían tiesos, grasosos, con un peinado que sólo se logra con el poder de una almohada. Esperaba o se tardaba, la visualización de la recamara parecía tomarla muy en serio, enfocando la mirada en cada cosa que había dejado en otra cosa, en los rincones en los que recargaba objetos que parecían ser los pilares de la ordenada habitación, tan típica de una chica obsesiva-compulsiva. El reloj con hora errónea seguía parpadeando, con dos minutos de diferencia. Eran los dos minutos de diferencia como el día de ayer y el pasado, y así hasta llegar a los días en que Susy se obsesionó con la limpieza de sus estéticos dientes, después de recibir un beso con sabor a tabaco propinado por su hermano en una borrachera sabatina. Y en cada madrugada, se cepillaba dos veces con diferencia de tres horas, para poder erradicar ese sabor tan amargo que deja la vida.

sábado, 27 de agosto de 2011

"Y la mierda siempre está cambiando"

Se acercaba la mala facha/fecha una vez más, lograba divisarla tras las rejillas de la persiana desde inicios de semana, y no me equivoqué. Odio tener ésta razón tan exacta en éstas circunstancias que a veces simplemente prefiero pasarlas por alto o fingir que podré fallar en predicción, pero volvió a suceder. (Y sucede). Soy un claro enemigo de éstas predestinadas suposiciones y lógicas difusas, pero a veces pasa y caigo en el cansancio de saber, de nuevo, que todo lo que tenemos es tan susceptible a irse y fluir por las cloacas de la ciudad que elijamos. Pero no quiero eso, no más. Soy de los que se tallan la nariz con el dedo indice y mientras el aire cala, menciono: "Y la mierda siempre está cambiando".