viernes, 4 de marzo de 2011

Mexicano perdido en México

¿Y tú que ves a través de la ventana, poeta García Madero?

Regio opaco

El cielo regiomontano hoy no está más sesgado que ayer. Se siente con el viento la torcedura de siempre, solo que más reforzada. El verde de los árboles hoy no puede suceder, simplemente porque sus hojas hoy no lo quieren ser. Cosas que no entendemos, cosas que todos ignoramos. Prosa que vómito los martes, compadre. El placer de sorber la desdicha colectiva de una ciudad en evidente decadencia. Somos parte de ello, somos la clave de lo bello, el declive atormentado de la trabajadora sultana. Las calles atascadas de vehículos parados, los antros desdichados sin jóvenes calientes, los toques que amargan la piel y la fe inmaculada. El acto de acompañar el conocido corrido de don Severiano Briseño al son de los plomazos. Pero, ¡pásele pariente! Que nadie le hará daño, aunque el retroceso es más obvio cada año. Venga compadre no sea maricón, el cielo suele estas así de torcido, y si nos vamos juntos que sea en un levantón, usted no se preocupe y cante conmigo nuestro hermoso corrido.

martes, 22 de febrero de 2011

El martes es un día de desgracias, gracias

Los martes suelen figurar como el día más incomodo de mi semana. Los versos rojos que yacen en el cajón inferior del buró no me dejaran mentir esta vez, así como las marcas de los ojos que se intensifican más, hoy es martes y lo vuelvo a repetir. Su ausencia esta marcada en la agenda, sus cosas esperan en la mesa, yo no se cuando ella venga. Prusia ya no existe y las lágrimas que están en el salón serán evaporadas. El martes me corto, me esfumo y mañana otro poco. En martes me viste caminar por la calle Matamoros otra vez, como la sombra de los sobrantes, pero ahora con las manos en los tirantes. En martes: ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes.

Av. Colón

He impuesto frases en tu rostro sin pestañear más de una ocasión cientos de veces. No necesariamente ocupo rectángulos blancos para hacerlo si no más bien, lo profundo de tu mirar. He designado tus mejillas para albergar sonrisas que creo al sentirte caminar, mientras en tu frente dibujo las caricias en las que nos refugiamos al atardecer, paseando en la alameda central. Hoy no ocupo letras negras para escribir la voz de lo que haces sentir, tardaría tanto que arruinaría la sencillez del momento y la eternidad del instante. La lucidez de besarte y el largo camino cambiante, es todo esto la necesidad de amarte y amarrarte en las llamas de los labios. Observar en tu puente de frente a nariz el cruce y el paso de tenerte o no hacerlo, del todo. El presente que se vuelve pasado y el futuro que se vuelve el ambiente, esta todo escrito hoy en esa pared que tenemos delante y te tomo de la mano sin decirte más, que un te amo con los ojos sonrientes clavados en la cara que tenemos enfrente.