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martes, 6 de septiembre de 2011

500 mg

Soy la dosis que necesitabas.
La única tableta que puede controlar tu organismo
de pies a cabeza sin ser recomendada.
Soy la píldora que no ves en el mostrador.
La única pastilla que puede curarte esos malos amores,
tus profundos dolores.

Me sentirás al instante,
mejorarás tan constante que todo ese dolor
que te invade se esfumará.
Y me retendrás:
en tu sangre me tendrás,
en tus fluidos me ocuparé y sentirás
cómo me engendro en toda tu piel.

Soy la dosis letal.
Soy tu droga ilegal.
Soy quinientos miligramos
que tu existencia mejorará.

No soy la funcional píldora del día después,
soy la de anteayer y mañana otra vez.
Soy mejor que el prozac y los narcóticos de fin de mes.

Forjador de sonrisas delirantes y miradas perdidas.
Soy mejor que los alucinantes y la marihuana sin medida.
Tu viaje ácido de éxtasis esotérico.
Soy la pérdida del pudor sin dejarte esquizofrénico.

La simple tableta que estabas esperando.
Soy yo la dosis que te mantendrá soñando.

jueves, 18 de agosto de 2011

Ritual del despertar

Sube la gravedad haciendo mis oídos estallar. Primera advertencia, segunda opinión. Una desnudez iracunda se aferra al aire helado. Piel rosada y el color del viento. La fastidiosa tarea de recordar momentos placenteros me mantiene aun con vida, de penosa forma y mis pies errantes se rinden al grotesco destello triste de la luna. La marchita esperanza (tan muerta como la hora), se rinde a mi paso por las cavernas del dolor pese a sus tentáculos, que se alimentan de acechar fríos cariños: víctima perfecta. Me hacen gritar para no interpretar, porque los sueños solo se reproducen para los que pueden escuchar, soy tan pobre al intentar despertar. Los fuertes crujidos del enero desdén forman cuadros, terribles formas para ver antes de morir, incoloros como su rey; sombras agudas mas oscuras que el ayer revolotean sin cesar, en una especie de ritual, una forma de acorralarme. La adrenalina ya no existe, solo mi sudorosa presencia y la retención de memorias. Simples burbujas de felicidad salen de mi en grietada frente para reventarse al aullido crepuscular. Formas claras, trabas ralas. Una sombra se escapa de la cobija del saber mientras los tentáculos destruyen risas infantiles. Llagas en los pies antes de la caída me hacen gritar, ¿Habrá sonido después de la huida? La sangre no se molestó en reír.

lunes, 21 de marzo de 2011

Restarle 41 momentos al tiempo


Restarle 41 momentos al tiempo conlleva a la marcha del mañana: la planicie de la inexistente frondosidad humana. ¿A donde se han ido las uñas del amanecer? ¿Alguien tiene la certeza de que algún día van a volver? Hay que evadir las miradas. Hay que decir más que patrañas en los ruegos y en los intentos de la veracidad profana. Solíamos distinguir entre el cielo carmín y la tierra color marrón, es preferible sentir el calor a olvidar el valor, es cuestionable tanto como el mismo dolor. Olor, sospechable traición al robo momentáneo, ¿a donde vamos a llegar?. Te espero, entre terribles sucesos del crimen y los celebres frutos del hurto, acongojado entre los 41 momentos más lejanos de tu divina estabilidad mexicana.