domingo, 13 de febrero de 2011
Arturo
Sale de la recamara procurando no hacer ruido. Lentamente se escabulle por los rincones sin hacer fricción. La noche es vaga y cuarenta pesos yacen en el bolsillo derecho. Dos cafés, que sean con leche y dos de azúcar. 1978. A veces se le ve caminando en la calle Hidalgo por las tardes. A veces. ¿Alguien lo habrá notado? Yo sinceramente, creo que no. El tercero de la estirpe no ha muerto aún. Aún es joven. Joven hay que morir. El nombre encierra el miedo y las estúpidas características tan típicas de los tres, afortunadamente.
viernes, 11 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
El 78
A los que nos llama el viento no nos gustan tus argumentos. No nos perjudica en lo absoluto la caricia del silencio ni la patada hemorroidal de la sociedad. No nos remuerde la decadencia de cada país ni nos aferramos a ser felices. A los que nos llama el viento nos envuelve el aislamiento, nos practica sexo oral en el nirvana del secuestro, nos ocupa la inmensidad y el tiempo es el pretexto de hacernos sentir tristemente, vivos. El 78 es el único paisaje para los que nos llama el viento, es la isla flotante y secreto del viento del norte. Es la paradoja exquisita de saber que no existimos y reír mientras la vulva muerde conflictos y la gente guarda talismanes, escupitajos de nosotros, los arcaicos animales. A los que nos llama el viento nos besa y acaricia la más sublime de las reinas, para después darnos cuenta de que sólo se trata de coleccionar espacio. Y el viento sigue siendo el color etéreo.
viernes, 21 de enero de 2011
Apetito inverosímil
Sigilosa y llamativa a la vez, hoy yo te envidio de no poder compartir tan poca importancia por el mundo, por la soledad y el prejuicio de mis alrededores en cualquier lugar en el que estoy. Posada sobre la lámpara que cobija las calles oscuras y frías, con un pobre resplandor tan típico de ti. Discreción a los cuatro vientos. Tan pocas preocupaciones caben en tu diminuta cabeza que me hacen anhelar la irresponsabilidad de un ser en el planeta. Analizas el panorama en búsqueda de una nueva presa a la cual acechar, tal vez una pareja, que más puede pasar. Simplemente opciones binarias. Pero ¿qué se yo?, soy tan vulnerable a la crestomatía que es simplemente fatigante elegir, aunque no difícil. Aquí estoy. Ocupándome de las preocupaciones de otro ser vivo que relativamente hablando, es tan inferior que desesperadamente deseo ser. Y te miro sin cesar, sentado a lado del rosal, que al igual que yo espera por algo. Fracciones de segundo en los que parpadeo me hacen darme cuenta de tu velocidad, tu sencillez descomunal y te vas, sin darte cuenta de que un tipo desaliñado te analiza con ansiedad, utilizando frases torpes que aparecen de la brusquedad con la que inhala el humo en una no muy soleada tarde de octubre. Y mientras tanto el rosal se torna susceptible a mi vituperio.
viernes, 14 de enero de 2011
Under a cloud
Empezando a caminar. Viento a mi favor, veintiséis grados centígrados, marzo recién llegada la primavera. Música instrumental de fondo y viejas remembranzas nadando en un mar donde, debería haber frescas ideas. Flashes deslumbrantes chocan con mi vista. Constantes alucinaciones de las más implícitas perversidades, se cruzan entre sí. Nada de sospechas, mas que nada indisciplina. Ciertamente me rodean conceptos singulares que a la vez son evitados. Gustos distinguidos sin esfuerzo. Pluma y papel a la mano. Frustraciones gritando ser expuestas; son pocas las distracciones. Necesidades que punzan la piel por abortar eventos. Visualizaciones oscurecidas por tentaciones cargadas de abstinencia y consumismo. Ciertas ideas destacan, otras se olvidan, mas no todas son buenas. Insisto en terminar. Elevaciones determinadas me hacen continuar, fijo la vista al frente. Toque de distinción tal vez. Cualidades indispuestas intentan desarrollarse. Sé que podrán. Todo tiene un fin pero esto es sólo el clímax. La lengua estremece. Ya no debería de fallar. Varios tiros acertados me hacen proceder ya con un pie herido.
domingo, 5 de diciembre de 2010
La estupidez de buscar capicúas de cinco a seis
Se me ha presentado un nuevo problema, ocupar mi tiempo. Tiempo que ya tenía ocupación, tiempo que se cambio por la escuela, escuela que se terminó. Comienzo a pensar que sería bueno trabajar u ocupar ese lapso en la ocupación anterior, luego sin empezar a actuar atravieso el tiempo y parezco acabar sin más que escribir estas torpes palabras. Ella me ocupa en todo el tiempo y eso no es ninguna novedad, pero en este mes no tengo ocupación de cinco a seis y parece ser un momento de relajación. Relajación sin sensación, algo así como distorsión sin ser absorbida por la brusquedad del momento. Y pasan las aves que cagan los autos que pitan en las calles, mientras la raspante bocanada gris se libera de mi boca y no me doy cuenta de que la estupidez de buscar capicúas de cinco a seis, se a establecido.
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