jueves, 23 de septiembre de 2010
Conjunto de anomalías y aberraciones del otoño
Si miras a través de la ventana veras que aquí no hay nadie. Lo notarás por la soledad que se alcanza a divisar, por las cortinas viejas de colores tenues con posición milenaria, por el polvo que nunca limpié. Si intentas imaginar como era esta casa antes de estar así tienes que ponerle mucho ingenio, sencillamente por que en toda tu vida jamás viste a alguien entrar o salir de aquí. El otoño marca territorio y se apodera de la anomalía de este hogar. Las falsas risas e hipócritas citas vienen, chocan y se atoran en estos cuartos, vienen a recordarme que donde reina la soledad se engendra la peste. Aquí nadie reina, todos vivimos en una tranquila (muy tranquila) estabilidad y amistad austriaca del siglo diecinueve. Aquí no bailamos (ni cuando nos drogamos) solo nos dejamos hundir con música delirante. Si miras a través de la ventana tal ves un día me veas sentado en el viejo diván del abuelo, leyendo un libro tonto de utopías y hombres que no son como yo. No sé que tan probable sea. Quizá algún otro día me veas sentado tomando café y fumando cigarrillos conmigo mismo o con alguien más y tal ves hasta nos acompañes. ¿Decidirás quedarte para siempre? ¿Te dispones a pasar el resto de tus días acá, o te atreverás a sacarme de aquí y a dejarme esparcir mi impura estabilidad en el exterior?
martes, 27 de abril de 2010
Cabellos Torcidos
Hoy me desperté con ganas de usar manga corta, con unas ganas de bañarme en tu esencia, con una espina en el dedo pulgar. Trazar aristas y unirlas para descubrir figuras, para encontrarte a ti. Hoy sonrío tras ver al sol volver. Las flores bailan y tuercen el ayer, el viento se sienta y se pone a ver. Trago saliva y dibujo tu razón, sabes a dicha, a locura, a farmaco, a Doxepina sin sazón. Tus colores me elevan, fumo tu esplendor, no se nada de rimas, me grabo tu voz. El encino se mueve, extraña al viento, quiere seguirle contando secretos susurrándole al oído, decirle cosas cursis, que sé yo. La luna estremece, alumbra mis uñas bañadas de alarma que extrañan tu piel, tus cabellos y fallan, tocan al vacío pensando ser tú. La calma de aplasta cada que pienso, cada pensamiento sediento escabulléndose en ti, cada respiro que inhala tu nombre me recuerda lo mucho que te amo y no hay fin.
miércoles, 17 de marzo de 2010
La superchería del arranque
Un ornitorrinco me invito ayer a cenar, en su casa, debajo de la mía. La nostalgia era lo suyo y la soledad era su esposa. Había una silla con mi nombre, de colores carnosos y con olor a agosto. Parecían conocerme, yo no le di importancia. Comimos armonías y me dijeron que nunca sabrían mi nombre. Merecían mis pestañeos y me quede a dormir. Las noches debajo de la tierra son frondosas y dormí con rapidez. Recostado soñaba con la enorme bola que siempre ha estado entre mi garganta y el enorme vacío en el estomago. Supe después que me había acostado con su esposa.
domingo, 14 de marzo de 2010
jueves, 11 de marzo de 2010
domingo, 28 de febrero de 2010
Mientras viene la primavera

Invadiendo el espacio de la pérdida desde hacia mucho tiempo, me había acostumbrado a rasparme, a estar herido constantemente y uno aprende a vivir con ello. Uno sabe cuando las cosas no se dan del todo y lo único que puedes aprender a apreciar es sin más, el tenerse a uno mismo. Caminatas que nunca cogieron compañía, placeres ciegos relativos, autocompletación, y la resignación de existir simplemente, tratando de disfrutar de esas cosas que uno adora, pero en un viaje de Bus sin acompañante en el aciento de al lado, y conformandose con observar por la ventanilla. Quebrantado pero sin flaquear, desviado del camino de la providencia por la tangente más ininteligible, forjaba un estrecho camino, con las manos ya inchadas y la mirada borrada. Materia olvidada en el espacio-tiempo, pero que a fin de cuentas, está. Momentos, que simplemente estan ahí, sin querer estar, sin saber exactamente donde, simple física cuántica; no son los mejores ni los peores, pero ella tiene unos guardados para mí. Ella quien cruzo su tangente con la mía, quien creyo estar perdida y descubrio que no es así. Por que dos lineas que se juntan tienen un punto en común, que por mas pequeño que sea es un trazo que nos junta a los dos. Ella, la pequeña personita de ideales complejos y acento capitalino. La que no sabe si escogio o la encontraron. La chica de cabellos cortos y camara a la mano. A la que le pedí matrimonio sin dudar. La chica que decidió unir sus pasos a los míos. La medio transtornada. La que ama los libros. La que come cerebros. Unida o cegada, mas bien perdida, como yo. Encuadre. Espacios. Rombos en la puerta de entrada. Golpes graves. Quizá pasos, quizá madres. Tal vez pasos siguiendo la escalera. Tocán tres veces. Nadie atiende. Un minuto de espera. Tocán de nuevo. La tangente aún sigue siendo tangente. Abril. El cartero llama a la puerta y nadie atiende. Y espera. No atiende nadie, por que los dos estan fundidos en un solo ser.
domingo, 21 de febrero de 2010
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